miércoles, 27 de marzo de 2013
No hay personas felices....
Así comenzó una acalorada discusión que duró seis horas de existencialismo puro, entre botanas, calimochos, hijos jugando a hacer veletas....las amigas reflexionaban sobre la felicidad. La discusión se intensificaba por momentos, y una a una iban dando sus teorías de vida sobre si una persona puede ser feliz al cien porciento; las respuestas eran varias, como variadas las personalidades que externaban su teoría de vida. Cual mujer infiel....me llevé estos pensamientos a escondidas a la cama, y me perseguía la pregunta: ¿Se puede ser feliz o la felicidad es cosa de un momento? y es que ¿No es la vida un gran momento?
En la balanza de la felicidad los tragos amargos suelen pesar más que los dulces, una flor marchita arruina el resto del bouquet, pero ¿Porqué el ser humano tiene a hacer de los momentos difíciles y dolorosos la raíz del árbol de la vida? Me sentía por momentos culpable de sentirme feliz, por momentos confundida de no saber si realmente lo era o simplemente es tanto lo que lo anhelo que creaba un mundo fantástico.
El resultado de la larga plática fue simplemente una reflexión personal para cada una de las cinco mujeres que compartimos la mesa. ¿Mi resultado?: Soy adicta. Un adicto necesita una dosis de su droga diariamente, yo....soy adicta a la felicidad. Necesito buscar en cada día un motivo para ser feliz, generalmente lo encuentro. Y si, quizás la felicidad no llega como lo planeamos, pero ¿Acaso no lo que hace los momentos especiales es la espontaneidad? la llamada de un ser que amamos cuando menos la esperamos; el beso que no se pide; la flor que nace después de una gran tormenta, la respuesta espontánea de un alumno que nos hace explotar de la risa, la tarde que sin planearla se convirtió en un pasadía para atesorar.
Quizás la vida nos trae retos. momentos difíciles que pueden parecer eternos, pero la adecuada dosis de perdón, pasión, voluntad e inteligencia para decidir, pueden hacer que llegada la hora de partir nos vallamos con una sonrisa en los labios y una balanza con saldo muy positivo.
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