sábado, 15 de diciembre de 2012

El amor, un regalo en peligro de extinción

La terrible noticia de los asesinatos acontecidos en los Estados Unidos sacudió al mundo entero, haciendo que los lideres hagan una profunda reflexión sobre el control de armas y otras medidas correctivas, cuando en realidad, este problema ya no es corregible para los padres de estos pequeños que vieron llegar el fin del mundo de manera anticipada. Irónico es que siempre se espere a que actos como este sucedan para ahora si, analizar la situación y pensar que en efecto, mi querido Watson,  "we've got a problem".

El productor Michael Moore nos hizo  un acercamiento hace ya unos años, después de la matanza en Columbine, con respecto a la intransigencia de los gobiernos para hallar soluciones, desde una amplia perspectiva del problema, nos hizo ver que las armas son solo una parte del problema que la sociedad enfrenta, la otra parte es aún más compleja.

Un adolescente que es capaz de tomar un arma y atentar contra el ser que le dio la vida, para luego ir en contra de otros seres que comenzaban a vivirla es  alguien que atenta contra algo más profundo...alguien resentido con la inocencia, quizás porque nunca la tuvo. La vida se nos ha vuelto corta, los días pequeños, y hemos dejado que lo fundamental baje muchos peldaños en nuestra escala de valores, hemos dejado de dar amor para suplirlo con miles de cosas materiales y mundanas; se trabaja de más, para tener más, y cada vez estamos menos dispuestos a renunciar a los privilegios de una vida acomodada por dar el tiempo a quienes más lo necesitan, nuestros hijos.

Hace ya algunos ayeres, recuerdo el slogan de una campaña publicitaria que decía: regale afecto, no lo compre. Que simple se escuchaba y que importante se hace ahora. Tenemos que regalar amor! la única manera de generar una sociedad sana es demostrarles a nuestras nuevas generaciones que lo importante no es tenerlo todo, sino amar todo lo que se tiene, pero para poder transmitirlo, los primeros que debemos de creerlo somos nosotros mismos. Crecer niños felices debe ser nuestro objetivo como padres, educadores y seres humanos, pero esto solo se puede lograr responsabilizándonos por su educación, escuchando lo que tienen que decirnos, regalándoles amor. Negarnos a esto sería ver luego que hemos crecido a nuestro propio verdugo.

martes, 4 de diciembre de 2012

El mundo se va a acabar


El mundo se va a acabar

….eso dice la leyenda, y todos están a la expectativa de lo que vendrá, cuando en realidad….es la humanidad lo que ya se está extinguiendo!

                Estos días han sido difíciles en cuanto a salud se refiere, como muchas otras personas he padecido de asma, gripas, alergias y virus extraños en la familia que cada día se vuelven más resistentes a todo, pero hay un virus que se está contagiando muy rápidamente y de manera sigilosa, el cual está acabando con todos nosotros….el virus de la inhumanidad!  

                Desde hace algunos días he venido observando la actitud de las personas a mi alrededor y para mi tristeza, he visto cosas que antes era raro observar en mi ciudad tan querida, al tener que estar visitando hospitales, he visto a personas estallar en ira por cosas muy simples, transeúntes bloquear la salida de autos de manera descarada, médicos altaneros que ponen en vergüenza a quienes si aman su profesión y cuya última pregunta es ¿cómo se encuentra?, cuidadores de autos que mal contestan por no tener efectivo en el auto (y es que no es nuestra culpa que ahora todo se pague con plástico! ¿Debería molestarme yo acaso porque ellos no tengan una terminal bancaria?), hombres que te ven entrar con un bebé dormido en brazos y ninguno es capaz de ceder el asiento o abrirte la puerta…todos desarrollando el mismo síntoma: La indiferencia!

                Recuerdo que mi abuelo en su momento me enseñó una poesía  del poeta Mario Ancona Ponce, la cual aún recuerdo porque me parecía todo tan ficticio y que ahora me viene a la mente:

 Veinte siglos han pasado.../ Ya las viejas tradiciones sin querer se han transformado,/ de crisálidas pequeñas, en pintadas mariposas,/ya en la mente se confunden las ideas y las cosas. /Y en la senda pintoresca de ignominia y de pecado, /ya sus huellas ha estampado / esa inmensa caravan que se llama... Humanidad.”


¿El título del poema? “Navidad Trágica” como trágico es que permitamos que este

virus entre nuestros hogares y haga que perdamos lo que nos hace seres HUMANOS….el respeto al prójimo, la tolerancia, la cortesía, los buenos modales,  pero sobretodo el interesarnos por quienes nos rodean de manera humana, ¡No dejemos que la Humanidad se extinga!

¡Compadécete Maestro de esta pobre Humanidad! / Compadécete Maestro/Y has que venga como antaño /La alegría y el recuerdo que dejara en otras almas ¡ La primera Navidad !

¡ Que haya paz sobre la Tierra !/ ¡No mas llanto, No mas sangre!
¡No mas muerte, No mas guerra!

viernes, 4 de mayo de 2012


I know that I don't say it though
and you don't see it in my eyes
you know I love you so
you are the love of my life.


Monica Perdomo

Whenever I was alone I thought about you
My life can end but my love for you can never
The answer is obvious, I love who?
Our heart together will be attached forever and ever.

Natalie Manzanilla

You are the sunshine of my life
The guide that leads my path
You're with me every time
when I need someone that's not my dad

Bruno Cuevas

All my love
I give to you
Is not enough
For saying I love you too

Daniela Acevedo

miércoles, 2 de mayo de 2012

Le comparto algunos de los versos que hicieron mis alumnos en la clase de Literatura para el día de la madre! : "El canto no está en la alondra, sino en quien lo sabe hallar" R.Triay

You are my beauty flower 
without trying
You are on my pink tower
 that's why I am flying  
 
                                  Ingrid Carrillo  
 
You are my sun
you gave me life
you are my mom
you make me alive
 
                                    Jessica Piña

jueves, 15 de marzo de 2012

Un dia a la vez...

Un día a la vez....eso dicen los psicólogos en cuanto al comportamiento humano para superar el dolor, la pérdida, o el vicio....un día a la vez.

   Me encontraba en el supermercado haciendo las compras para la comida del día, y como un ráfaga de emociones llegaron hasta mi memoria recuerdos de quien un día me enseñara el nombre de las frutas mas exóticas, el olor de las hierbas desde las más finas hasta las de aquellas que se dan en el monte, el sabor de un buen mondongo....no pude más y estallé en llanto. Ahí, rodeada de todo lo que un día me pareció irrelevante aprender, me daba cuenta de lo mucho que me hacia falta mi padre...un día a la vez, me repetí.

    Si bien es cierto que el duelo es algo que lleva tiempo, mi corazon ha aceptado el hecho de no tener a quien un día me viera con los ojos de quien vé por primera vez el mar, con esa admiración tan adictiva, y entonces lo entendí.... entendí todo lo que significa un padre, entendí esos días de supermercado juntos, yo siendo aún una niña, buscando lo mejor que podía ofrecernos....entendí que su manera de enseñarme el mundo fué quizás más efectiva que muchos de los métodos pedagógicos mejor creados....porque todo lo hizo con la mejor herramienta....el amor.

   Hoy que ya no estas aquí físicamente, no creo que un día a la vez sea suficiente....porque todos los días de mi vida estarás presente en los colores, en los libros y en los sabores.....

sábado, 28 de enero de 2012

Memorias de mi padre

CAPITULO I

Corría  el año de 1963, a los dieciséis años cursando a duras penas la escuela secundaria, era más el tiempo perdido  en las calles y las neverías, que el que dedicara a los libros, cada grupo de holgazanes fiesteros escogían un grupo de reunión de nuestra tranquila ciudad de Mérida para ver pasar a las chiquillas de las escuelas con uniformes que las identifiacaran. Así, nos dejá    bamos ver por las alumnas de “La Educación y Patria”, de la “Angelino Cintea” de la “Urbina Castellanos”, de la “María González Palma” etc. Nuestra única preocupación era conseguir  los dos pesos para poder pagarnos una coca chica y dos cigarros record de 10 centavos cada uno para que “chucha”, la mesera,  nos tolerara el tiempo que solíamos perder escuchando los rocks de moda en la rockola de Vitamilk.

Ahí,  en el pasaje de la revolución, se encontraban los paraderos de los camiones de buena parte de las rutas del norte de la ciudad, que era en donde vivían “las más bonitas”, bueno, eso pensábamos. Algunas chicas mayores preferían neverías menos ruidosas como “Mesquita” (sobre la calle 60 entre 59 y 61) o la preferida por los universitarios: “La casa prevé” que se encontraba en la esquina de la 57 con 60, precisamente en contra esquina de la Universidad de Yucatán. Aquellos que teníamos alguna predilección en la secundaria “ Eduardo Urzaiz”, preferíamos ir a la nevería “El Cu-Cu”, precisamente enfrente del centro escolar “Felipe Carrillo Puerto”, en dónde también estaba la Normal de Maestros. Otros estudiantes de diversas secundarias preferían ir a “La tropical” frente a la plaza grande, sobre la calle 63.

Así las cosas, el tiempo se diluía entre bromas, risas y canciones de moda sin pensar en el futuro, esperando las vacaciones de verano para escaparnos a la playa los fines de semana, quienes no teníamos casa en la playa, para seguir con la misma acción pero con diferente escenario, y colarnos si podíamos al baile de Cocoteros para escuchar a Los Aragón y bailar con la orquesta de Ponciano Blanqueto; sino podíamos, lo mismo y terminábamos en los corredores del palacio municipal de Chixchulub Puerto o Chelem. El caso era pasarla con música y algunas cuartitas de “Carta Clara” que era lo que podíamos costearnos, para luego aterrizarle a algún cuate que sí tenía casa, para dormir algunas horas en las terrazas de sus propiedades o en la arena junto a algún bote que nos quitara un poco el aire de la costa.

Los grupos de amigos a veces permanecían juntos, algunas  otras se dispersaban para que cada quien tomara el rumbo que sus simpatías y/o economía, les pidiera; ya que los domingos al medio día se ponía bueno el desfile de chicos y chicas en el antiguo Malecón del Puerto de Progreso, y después del seis de Agosto, la feria de Santiago en Mérida se trasladaba al parque “Chazaro Pérez” de dicho puerto. Ahí  estaban los juegos  de atracciones “Ordoñes” y los de “Cáceres”, cuando no nos llevaban los más modernos de la capital, como los que traía “Chavero” que algunas veces se instalaba en el parque de San Sebastián.

Cuando -cansado de caminar por el Malecón, repartiendo saludos y mirando qué chicas conocidas encontrábamos- escogíamos un lugar de la barda del paseo para sentarnos a escuchar canciones que, con fuerte volumen, nos llegaban desde la feria. Así, se hacían presentes: Enrique Guzmán, César Costa, Manolo Muñoz, Angélica María, Ray Coniff, La Santanera, entre otros.

Ese año de 1963 se ha marcado en la historia por haber sido el año en que fue asesinado el Presidente de los Estados Unidos,  Jhon F. Kennedy; noticia que causó impacto entre los jóvenes de aquél entonces, sobre todo en quienes teníamos parientes o amigos viviendo en la Unión Americana, ya que, de alguna manera nos sentíamos más cerca del Tío Sam.

Recuerdo que cuatro años antes, yo mismo visité California, llevado por mis padres, y en donde viví seis meses en casa de mi hermana, su esposo y mis sobrinos. Por aquellos años, nuestros personajes eran aquellos que a los 21 o 22 años se aventuraban al país vecino en busca de fortuna y cuando llegaba el verano se dejaban ver en Mérida con tremendos automóviles de modelo reciente y ropa llamativa, atrayendo las miradas femeninas y creando fantasías en los chicos más jóvenes, quienes veíamos  en ellos modelos a seguir. Muchos de mi generación logramos ese sueño, algunos para bien y otros no tanto, pero la inquietud era la misma: la aventura de un sueño que para algunos se convirtió en pesadilla.

Con los años me he enterado de la suerte de algunos  de aquellos amigos con quienes compartíamos aventuras. Del “Castor”, dicen que lo desaparecieron en la frontera norte; de “La Pieza”, se dice que se hizo pastor del otro lado de la frontera; algunos regresaron a tiempo al Caribe y hoy son afortunados empresarios del turismo como: Huayo, Tata, el Chino y algunos más que corrieron con suerte y trabajaron duro.

Pero volvamos a mis dulces dieciséis, el tiempo romántico, ¡Qué digo romántico! ¡No! ¡Cursis! Seguir a esos ojos bonitos en el autobús (camión o guagua) para mirarlos los veinte o treinta minutos que tardaba en llegar a su casa, aunque te llevara al extremo contrario de donde vivías, para – luego de esperar un circuito completo- regresarte al centro a contarle a los amigos que ya tenías hasta la dirección, aunque todavía no eran amigos.

En el inter, a mi me gustaba ir al Café Terratz – en la 60 con 61 y 59- a compartir con gente mayor. Ahí me hice amigo de algunos trovadores, quienes me contagiaron el gusto por la trova; también, gracias a ellos, llevé mi primera serenata a los quince años, a una niña que cumplía también quince años; por cierto, fue Arturo Escaroz “La Loba” quien le puso música a mis primeros versos; su trío “Los Condes” en aquél entonces lo formaban: Él, Beto Burgos y Rosendo Palomo. Ahí mismo en el café me hice amigo y discípulo de Don Ricardo Duarte Esquivel, de Don Jesús Herrera y Don Ermilo A. Padrón “El Chispas”; éste último no venía mucho al café, pero yo sabía en dónde verlo pues tenía su banca favorita frente al palacio municipal. Don Ermilo era parte integral del paisaje, son su inconfundible Flus de lino blanco y su somprero de Jipi planchado; cuando “el chispas” no estaba en su banca, entonces caminaba hasta la Catedral del Disco, donde seguro se encontraba instalado en el privado de la oficinadel compositor y empresario Don Luis Espinosa Alcalá; Ahí se tomaba café y se planeaban grabaciones, pues Don Luis, además de ser un estupendo compositor y compositor, era un promotor de la música yucateca, ya que tenía su propio estudio de grabación en una época en la que producir un disco de acetato era verdaderamente costoso y complicado. Así vivió una época en que los compositores iban al encuentro de los trovadores, al Café Terraz o a la plaza grande, para dar a conocer su material, casi siempre pensando en temas serenateros para enriquecer el repertorio.

Pero no todo era trova, el baile era lo primero. La muchachada venía siguiendo el calendario para pretextar los bailecitos de grupos que se capachaban para costear algún conjunto recién formado que amenizaba los festejos; de ese modo, Julio y Agosto eran los bailes de hawaianos con trajes que cada quien se manufacturaba a propósito; Septiembre con mariachis y tequila; Octubre con kukuxclanes negros y máscaras de muertos y luego de Noviembre a Diciembre , las fiestas de existencialistas, mientras llegaban las posadas. Los clubes de servicio y sociales anunciaban sus posadas con bombos y platillos, pero las que yo disfruté y recuerdo son las el círculo deportivo Bancario, en donde se cantaba la posada desde las escaleras de la entrada, acompañados de la guitarra de Manolo López, del conjunto “Los Aragón” y luego del “entreo Santos Pingüinos” se soltaba la música de la orquesta de Don Ponciano Blanqueto, y los enamorados soñaban con “Mirando una Estrella”, el tema de “Tracy”, “Teléfono a larga distancia” y muchas más. Si uno se atontaba, perdías pareja, pues se comprometían las series completas, así que habría que estar muy vivos.

En ese año de 1961, se inauguró el Instituto Tecnológico de [FTE1] Mérida, fue el preámbulo de esta generación que se benefició con la secundaria técnica para los bisoños que nos creíamos muy grandes. Del sesenta y uno a sesenta y cuatro se formaron mecánicos automotrices, técnicos electricistas y de máquinas y herramientas. Los habría mayorcitos estudiando la vocacional técnica, que era una especie de prepa con carrera técnica, y por supuesto la carrera de Ingeniero Industrial. Ahí también nacieron movimientos políticos de donde surgieron algunos amigos que se hicieron líderes del partido oficial posteriormente (nada nuevo bajo el sol).

Los fiesteros organizábamos a los candidatos a Rey Feo, para acomodarnos en los carros alegóricos de los festejos del carnaval, y para poder disfrutar del acceso gratuito  a los clubes de servicio que traían a las grandes orquestas para amenizar las carmestolendos. Así fue como disfrutamos música de orquesta de Chuc Anderso, Ismael Diaz, Pablo Beltran Ruiz, Acerina y su danzonera , Pepe Castillo etc.etc.

Los paseos de Carnaval eran otra cosa; mientras mis padres suspiraban por tiempos mejores, cuando las batallas eran de flores, cuando las señoritas vestían entre encajes y soplillos sus arlequines y sus mantillas y peinetas de carey que nos recordaban a Goya. Nosotros disfrazábamos un auto Opel de 1937 convertible, que nos prestaba el papá de un condiscípulo y mediante una cuota para futuras reparaciones, nos servía todos los paseos, siempre de un centro de sonido y delante de algunas camionetas repleta de niñas vestidas en shorts y pantalones, que nos hacían fiesta a los diez o doce compañeros que compartíamos el cochecito que con una llave de madera le daba la imagen de un auto de cuerda. Los domingos y martes, que era paseo doble, aprovechábamos el intervalo de la tarde, ya sea para un baño de cenote, un paseo por el zoológico del Centenario – que terminaba con un chapuzón en el lago- o alguna cerveciada en la casa de algunas amigas.

Esa vocación fiestera me llevaba a conocer otro ambiente, igual de atractivo para mí, el teatro. En 1964 ya había decidido que mi trabajo tenía que estar ligado a estos menesteres después de haber sido dependiente de librería  y de juguetería, casi siempre de manera temporal, me ocupé como ayudante de un empresario teatral como chofer, repartiendo boletos o abonos para toda la temporada y repartiendo las órdenes de publicidad a los periódicos para difundir los eventos. Así, pude conocer gente famosa como María Ddouglas, Ofelia Guelmain, Sara García, Oscar Morellé, Guillermo Cetina y muchos otros personajes del teatro mexicano y claro, a las “reinas del cine nacional”. Le tomé gusto a ver el teatro, admiré “La sangre derramada” de Wilberto Cantón, a quién también tuve el gusto de conocer, la cual fue mi primera obra; Enrique Aguilar y Enrique Becker eran los protagonistas principales. Me tocó ver a Amparo Rivelles en “La mujer X”, a María Eugenia San Martín en “La casa de las Muñecas”, y muchísimas más.

En esos días, mi jefe se asoció con algunos empresarios del turismo y la publicidad, Don Ramiro Castillo, Don Enrique Cantarell y Don Carlos Peraza Ancona; entonces me convertí en agente de medios de la compañía Orbe Publicidad.


 [FTE1]Fecha no confirmada, basada en la memoria del autor