jueves, 5 de agosto de 2021

Pedagogía para la vida - Lo que realmente aprendemos

 Resúmen


La lectura de la ponencia de Ana Lucía Villarreal sobre la Pedagogía para la vida, dentro del II Congreso Internacional de Investigación Educativa (2011) corresponde al marco conceptual del proyecto de investigación con el mismo nombre, aplicado en el Instituto de Investigación de Educación de la Universidad de Costa Rica, cuyos objetivos específicos fueron: 1. Documentar las propuestas teóricas y pedagógicas sobre el tema; 2. Elaborar y llevar a la práctica, evaluar y ajustar propuestas de actividades pedagógicas que permitan poner en práctica la pedagogía para la vida; 3. Documentar y sistematizar experiencias que en este campo realicen grupos de mujeres y organizaciones no gubernamentales; 4. Producir materiales de apoyo a estos procesos y que permitan compartir las experiencias con grupos interesados en el tema; 5. Diseñar un portal electrónico para documentar el proceso y presentarlo a nivel global. 


La lectura de dicho proyecto me hizo adentrarme mucho en la reflexión sobre lo que realmente aprende el ser humano y aún más, sobre quién decide lo que debe o no aprender. Para efecto de esta reflexión, me tomé la libertad de ampliar mi visión de la pedagogía para la vida, realizando una encuesta a 32 conocidos de manera aleatoria sobre lo que ellos consideraban un aprendizaje significativo y cómo/de quién  lo habían adquirido, la cual incluyo al final de este artículo.


Para cada una de las afirmaciones del artículo que me parecieron discutibles se realiza la cita debidamente seguida de la reflexión individual y aportaciones de la encuesta.



“Sin embargo, una educación democrática no es aquella que únicamente llega a toda la población, sino la que establece un proceso de consulta y auténtica participación creativa con las aprendientes y los aprendientes, acorde con sus necesidades y desde su contexto y cultura. Actualmente, son unos pocos quienes imponen a los demás sus criterios de cómo y en qué educarse.” (Villareal, 2011)



Es interesante la relación que se realiza entre educación democrática y participación creativa. En definitiva, la democratización de la educación debe permitir esta libertad creativa para que el aprendiz desee y persiga el aprendizaje. En las preguntas realizadas en la consulta realizada, podemos ver que el 25% de las personas que respondieron haber aprendido algo significativo lo hicieron de manera autónoma y por placer, mientras que el 75% restante lo aprendió ya sea porque la dinámica familiar lo forzó de cierta manera a aprenderlo o bien, porque el sistema educativo así lo designó. Ciertamente en el 100% de los casos hubo un aprendizaje, pero no necesariamente hubo una consulta o un proceso democrático en él.




“Dada su propia contaminación ideológica, patriarcal y antropocentrista, las mismas se encuentran distorsionadas por la cultura explotadora y opresiva que nos envuelve. De allí que la pedagogía que se utilice para re-orientar los planteamientos de las y los aprendientes en la identificación de sus necesidades e intereses, resulta decisiva para que no se invierta, distorsione o deforme el proceso.”

(Villareal, 2011, p.4)


Interesante afirmación, sobre todo si consideramos que al encuestar a los  32 participantes del experimento personal, podemos ver que 6 reporta haber aprendido algo significativo de su madre, 1 de su abuela y sólo 2 de su padre. Esto nos puede dar una idea de lo mucho que en el aprendizaje inicial influye el rol de la madre y así mismo, su ideología y visión de lo que es importante.



“aprender es una propiedad emergente de la autoorganización de la vida” 

(Assmann, 2002, p.38). 



Coincido plenamente con esta frase, ya que creo que el proceso real de aprendizaje se da cuando lo aprendido tiene un uso final para tomar decisiones y poner un sentido de “orden” en nuestra vida. En la breve encuesta realizada a los 32 participantes de mi experimento social se pidió lo siguiente: Enlista dos cosas para las que te ha servido ese aprendizaje”. El 100% de los casos relaciona el aprendizaje con un factor de organización u orden en su vida, teniendo personas que aprendieron plomería para “Ocupar ... tiempo además de hacer las reparaciones sin esperar a que llegue el plomero y ahorro económico” u otro caso en el que la persona aprendió a escribir con todos los dedos en la computadora porque  “... ahorra tiempo, Soy más eficiente”.


Todo ser vivo está confrontado con un “life-long-learning”.

(Villareal, 2011, p.5)


Forms response chart. Question title: Edad. Number of responses: 32 responses.

Esta afirmación es clave para entender que como ser vivo estamos en un constante proceso durante toda nuestra vida. Así mismo, al reflexionar sobre las respuestas de las personas participantes en la encuesta, el aprendizaje que externaron como significativo se da en diferentes momentos de la vida. Los encuestados varían en rango de edades como se muestra en la gráfica anterior.


Los números sobre la etapa de la vida en la que aprendieron tienen una distribución similar, siendo que 21% expresa haber adquirido el aprendizaje en la adolescencia, 34% en la edad adulta y 40% en la infancia. Si bien aprendemos en todas las etapas de la vida, me atrevo a pensar que el hecho de tener menos prejuicios y constructos en la edad temprana, nos hace estar más abiertos al aprendizaje que en la medida que nos acercamos a la vejez; por otro lado, creo que de infantes aprendemos en mayor cantidad, pero en menor profundidad y en la vejez aprendemos en menor cantidad pero en mayor profundidad.



“Es así como cada una de las mujeres así educadas, van construyendo pensamientos, representaciones y afectos que las convencen de que son ineficientes, incompetentes para encontrar salidas a sus intereses, a sus iniciativas y necesidades. Esto contribuye a que en muchas ocasiones, las mujeres carezcan de un plan de vida y posean poco autoconocimiento, autocrecimiento y autocuidado.”


(Villareal,2011,p.6)


Al ser un proyecto enfocado a mujeres, me pareció de mucha relevancia la información que se incluye sobre  el precedente emocional y educativo. Sin embargo, es de puntualizar que la información corresponde al 2011 y que el contexto social cambia más rápidamente ahora de lo que solía hacerlo en el pasado. Rosling (2020) habla sobre que la sociedad y las culturas no son rocas que permanecen estáticas, especialmente con el internet, las tecnologías y las redes sociales. En el contexto actual podemos comprobar que la educación en este punto ha ido evolucionando al ver las corrientes feministas más fortalecidas y un tejido social que apoya a su independencia, autonomía y seguridad dentro de grupos de sororidad presentes en la realidad física y virtual.




La formación para la vida, o la educación para la autonomía, como les llama Asensio, debe preparar a las personas para el cambio, asumiendo aspectos como:
 - mostrar a las personas las posibilidades que tenemos de modificar cualitativamente nuestros comportamientos y emociones, al aprender a comprender los habituales y fallidos intentos de resolución de determinados problemas y con ello a saber transformar el modo de ver las cosas y no tanto en hacernos cada vez más expertos en la manera acostumbrada de abordarlos
. - Conformar modelos mentales flexibles. Desarrollar actitudes para elegir un curso de acción que supone una decisión acerca de que el futuro no se parezca al pasado, lo cual significa que en lugar de acciones correctivas para volver a la forma ya conocida de enfrentar las situaciones, preferir el desvío, la novedad, la no aplicabilidad de las pautas anteriores




Ciertamente, en el período que actualmente atravesamos, los dos puntos planteados por Asensio resuenan con dos palabras: transformar el modo de ver las cosas y conformar modelos mentales flexibles. Son estas dos cualidades las que creo que han influido este ciclo particular en el éxito o fracaso de los modelos de aprendizaje tanto en la escuela como en los propios hogares. En el colegio y en las familias, la capacidad de los integrantes para deshacerse de modelos viejos y adoptar nuevos sin aferrarse al pasado para encontrar nuevas soluciones a los problemas ha sido la clave del aprendizaje.

 

Dos personas respondieron en la consulta en un contexto de aprendizaje en tiempo de pandemia; la primera, comentó haber aprendido a cocinar para cuidar su salud; la segunda, comentó que aprendió a administrar sus finanzas en un momento de crisis.


El contexto mundial hoy nos obliga a tomar estos dos puntos planteados por Asensio como principio.





Como reflexión final comparto y coincido plenamente con la ponente en la siguiente cita que pareciera haber sido escrita para el tiempo que estamos viviendo:


“Toda propuesta alternativa de educación, debe focalizarse en educar para la incertidumbre y no para la certeza, para preguntar, cuestionar y no para dar respuestas, para localizar, intuir y buscar soluciones creativas a los problemas y al conflicto y no para memorizar y dar explicaciones. Lo alternativo incluye además el gozo por la vida, desde la incertidumbre y la búsqueda permanente en el discernir para apropiarse de la historia y la cultura, en la convivencia armoniosa con los otros y las otras en los diferentes escenarios en donde fluyen y se entretejen nuestras vidas.”

(Villareal, 2011)





Bibliografía


Rosling, H. (2020). Factfulness. Flatiron Books: NewYork.

Encuesta de elaboración propia: Pedagogía de vida. https://docs.google.com/forms/d/10PqJEFVsvILr8JPkthxkSfxUKT0AmUy-8u-Q1tn_4cg/edit