sábado, 20 de junio de 2015

My big, fat, mexican family

Entre la amplia gama de días festivos que los mexicanos tenemos, existe uno muy especial del que muchas veces los hombres suelen quejarse por no dársele la pomposidad con el que se celebra a las madres, "El Día del Padre". Y es que con justa razón ha de defender su título quien a pulso se lo ha ganado con el trabajo constante, la comprensión incondicional y la fortaleza y seguridad que un padre infunde en nosotros. Dicen por ahí las voces del pueblo (muy certeramente) que engendrar hijos lo puede cualquiera, pero ser PADRE sólo algunos cuantos, y yo tuve la fortuna de tener a mi alrededor a más de uno... Oh! pero no me mal entiendan! que mi madre puede estar a punto de dejarme de hablar de por vida... me refiero a que en mi grande y extensa familia tuve la gran fortuna de tener a mi alrededor a más de una figura paterna a quien celebrar en este día. Mi padre no.1 es mi eterno rebelde, Don Monchito, mi padre-amigo. A él debo mi confianza ante la vida y la quietud de mi alma ante los problemas más adversos. De mi padre aprendí a amar lo que me rodea, lo que tengo en préstamo en esta vida y a no desear más de lo necesario para ser feliz. No temía dejarme en ridículo y hacerme bromas pesadas; pero tampoco temía el decir un te amo, darme un abrazo y ser mi más ferviente fan- Gracias a ti papá, siento que nada es imposible! (+) Mi padre no.2, en la rebeldía bohemia de mi padre no.1, mi padre no. 2 fue mi hermano... el más grande de la familia, ése que por momentos se desaparece, pero quien estuvo presente cuando más lo necesitamos. El responsable de cuidar por nosotros mientras pasábamos los estragos de la adolescencia, a este ser maravilloso le debo (y podría decir: debemos) el consejo oportuno, los abrazos fuertes y uno que otro pleito necesario para madurar. Mi padre no. 3, todos tenemos un ángel guardián, a mi me lo dieron hasta con el nombre correcto: Miguel Ángel. Mi tío-padre apapachador, siempre pendiente de nuestras enfermedades y necesidades, quien heredó a sus hijos ésta maravillosa virtud de estar siempre pendientes de su familia, nos enseñó de caridad hacia el prójimo, de lealtad y rectitud. Mi padre no. 4, Mi padre alcahuete de corazón, el que nos consentía llevándonos de un lado para otro y siempre disfrutando de nuestras locuras interminables y quien ahora goza de ser abuelo, mi tío-padre José. A éste hombre le debo momentos inolvidables en los veranos, las carcajadas que nos hacían explotar de la risa y los mejores bailes de rap de la historia. Como si fuera poco.... a Dios no le bastó con todo este gran paquete de hombres y me dio aún más.... Mi padre no 5. El gruñón favorito de la familia, quien por dentro es el más blandito de todos Mi tio-padre Francisco, a quien le tocó la fortuna (para nosotros) de caer en esta familia de muéganos y que siguió al pie la máxima de: adaptarse o morir. A él le debo muchos momentos de mi infancia memorables, mucho conocimiento adquirido en conversaciones largas y los mejores libros que he leído ;) Mi padre no 6. El último pero no el menos importante...(y sólo es el último por que fue mi más reciente y valiosa adquisición) - Mi suegrito. Yo, al casarme, me saqué una doble lotería. No sólo me llevé a casa a un hombre excepcional con quien tengo la dicha de compartir mis horas, sino también adquirí un papá más para cerrar con broche de oro este círculo de amor fraterno. Un hombre con un corazón de oro, con su hogar y brazos siempre abiertos para cuando lo necesitamos, un abuelo fenomenal que me recuerda en muchas ocasiones a mi propio abuelo. Mi amor hecho padre. Cuando al salir del hospital llevamos a Gustavo a nuestro hogar, miré al hombre con quien había compartido ya 7 años de mi vida...y me di cuenta de su rostro.... llevaba ya 7 años y jamás había visto esa mirada en su rostro... se había convertido en padre! En ese momento supe que: todo eso que admiré de mis figuras paternas, se conjugaban en mi compañero de vida. Mi grande y pomposa familia mexicana ha logrado embonar a todos estos seres extraordinarios, a quienes debo mucho de lo que soy y de lo que Gustavo es y será. Y si lo que se siembra es lo que se cosecha, éstos 7 hombres maravillosos tienen ya un gran saldo a favor. Tengan un bien merecido ¡Feliz día el Padre!