viernes, 31 de octubre de 2014
Calaveritas- Ramón Triay Pedrero
La flaca tenía hambre,
y quería un buen jamón…
Y en alguna de sus entrevistas,
Escuchó hablar a Ramón.
Este gordito si sabe,
Cómo preparar comida,
Además que cuenta bromas,
Pinta, esculpe y hasta trina!
Voy a trerlo a mi reino,
a que contagie alegría.
La flaca se llevó a Moncho
A su fiesta amenizar
Pero en el día de muertos
Nos vendrán a visitar.
Calaveritas - Pedro Espinosa Fuentelzas
Un día en pleno verano,
La flaca estaba aburrida
Y a Pedro quizo llevarse,
Para estar más divertida.
Don Pedro sacó del bolso,
poemas, bromas y cuentos,
Y despues de oirlo la flaca….
Dijo, a este ya no lo suelto!
Don Pedro aceptó: “ni modo!”
dijo al estar a su lado,
Pero si Elo se entera,
Cuidate flaca que corro!
domingo, 24 de agosto de 2014
Erase una vez un hombre exitoso...
Hace algunos años tuve la oportunidad de que mis alumnos de la universidad me pidiesen que fuera la "madrina" de su genración, costumbre que al menos en México es un honor como profesor, puesto que significa que dejaste huella en algunos corazones. Mientras pensaba en qué podía yo decirles al momento del brindis, muchas anecdotas me pasaban por la cabeza, ya que fue una generación llena de talento y creatividad, quería que las últimas palabras que escucharan se quedaran en su memoria....que maravillosa oportunidad de poder invitar a un grupo de jóvenes a tomar las riendas de su vida y lograr el éxito....y fué ahí en donde me detuve a reflexionar.....quizás debería ahondar un poco más en la definición de éxito.
Todos los dias, los medios, la sociedad y muchas veces los mismos padres nos encargamos de transmitirle a las nuevas generaciones que el éxito se determina por la acomulación de bienes, la marca del auto, o el grupo social al que la vida te llevo a pertenecer; cuando en realidad estos aspectos pueden ser detonadores de depresion e insatiafacción con la vida que llevamos.
Los grandes genios de la historia tuvieron que fallar muchas veces para poder alcanzar sus objetivos, pero lo fundamental, es que estos mortales en su mayoría se divertían en el proceso, y amaban cada una de las cosas que hacían. Disfrutar lo que hacemos cada día es lo que nos hace seres exitosos, desvelarse cuidando a un hijo enfermo, componiendo una canción, planeando una clase o terminando ese proyecto al cual se le han dedicado horas, semanas o meses. El éxito viene como una consecuencia natural de las cosas que se vive.n con amor y se trabajan con pasión, la congruencia de nuestros pensamientos con nuestra forma de vida es lo que nos llevarà a medir si lo hemos alcanzado, como profesionales, artistas, amas de casa, mamás y papás. Forjemos este pensamiento en nuestras futuras generaciones para ayudarlos a ser personas felices, evitemos ponerles patrones preestablecidos que los limiten a ser ese hombre o mujer exitos@.
Todos los dias, los medios, la sociedad y muchas veces los mismos padres nos encargamos de transmitirle a las nuevas generaciones que el éxito se determina por la acomulación de bienes, la marca del auto, o el grupo social al que la vida te llevo a pertenecer; cuando en realidad estos aspectos pueden ser detonadores de depresion e insatiafacción con la vida que llevamos.
Los grandes genios de la historia tuvieron que fallar muchas veces para poder alcanzar sus objetivos, pero lo fundamental, es que estos mortales en su mayoría se divertían en el proceso, y amaban cada una de las cosas que hacían. Disfrutar lo que hacemos cada día es lo que nos hace seres exitosos, desvelarse cuidando a un hijo enfermo, componiendo una canción, planeando una clase o terminando ese proyecto al cual se le han dedicado horas, semanas o meses. El éxito viene como una consecuencia natural de las cosas que se vive.n con amor y se trabajan con pasión, la congruencia de nuestros pensamientos con nuestra forma de vida es lo que nos llevarà a medir si lo hemos alcanzado, como profesionales, artistas, amas de casa, mamás y papás. Forjemos este pensamiento en nuestras futuras generaciones para ayudarlos a ser personas felices, evitemos ponerles patrones preestablecidos que los limiten a ser ese hombre o mujer exitos@.
lunes, 11 de agosto de 2014
Entre estafas y estafados.
Ayer en una reunión casual de primos, una pareja comentaba que había ido a una gasolinera de la Riviera Maya y había pagado con un billete de $500 y en la distracción típica de viajero vacacionista el dependiente le dijo que le había dado uno de $50, a lo que el conductor se disculpó y comenzó a buscar otro billete. Lo que el dependiente no consideró es que la esposa sabía bien cuanto había en la cartera, a lo que ella alego que ella estaba segura que le había dado un billete de $500 sumamente enojada, y para su sorpresa, los otros dependientes comenzaron a reírse a su alrededor.
La información llego tarde para nosotros, ya que la semana pasada, regresado de Puerto Morelos nos paso: ¡Exactamente lo mismo! En este caso yo no sabía bien si mi esposo realmente se había equivocado, pero recordamos el incidente porque habíamos considerado el efectivo para las casetas de pago de la autopista, ¿coincidencia? No! A otros primos les había pasado mientras regresaban del apto de Cancún y seguro a muchos de Ustedes igual y por nuestras prisas o la distracción de estar de viaje no lo notamos. alerta a todos los viajeros, estas personas te cambian el billete con la habilidad de David Blaine, estén muy pendientes al pagar.
Esta misma mañana, otro incidente paso, el señor que me cobra el servicio de recolección de basura no regreso y en su lugar vino un joven, yo estaba segura de haber pagado los meses pasados, el me pidió el recibo, al dárselo me dijo: pero este es del 2013! Otro descuido, nunca revise que el cobratario anterior en efecto pusiera el año correcto y al preguntar por él, me dijeron que ya no trabajaba más para la empresa. Afortunadamente al quejarme pude aclarar el incidente, pero fue una alerta: somos muy confiados y la ciudad crece más cada día. Es una pena que esto pase, pero compartiendo podemos estar más pendientes y evitar que les suceda a otros.
lunes, 16 de junio de 2014
La herencia de mi padre
Cuando papá murió, un 25
de diciembre, recuerdo bien su despedida y lo agridulce de su partida. Por un
lado, lo sabía listo para irse, lo sentía en su alma liviana la cual nunca
estuvo aferrada a nada material; pero por otro lado, saber que mi mejor amigo
me dejaba para irse a un lugar al cual no iba a poder alcanzarlo en un tiempo,
me hacía estremecer. Como hoy, extrañaría sus bromas, sus rebeldías infantiles
y su pasión por todo lo que hacía.
Después de una despedida
de 24 horas, en las que como hermanos dormimos alrededor suyo, ayudándolo a
guiarlo para poder volar, mi mamá puso sobre la mesa su herencia: un reloj de
bolsillo, un sombrero, un reloj de mano y el portafolio negro con el que
siempre cargaba lleno de escritos, mensajes, ideas y cuanta cosa podía
almacenar. Entre bromas, lágrimas y sentimientos contradictorios, cada uno de
los 4 hermanos, tomamos un objeto; broméabamos diciendo que su herencia nos
haría ricos….palabras que no fueron del todo falsas.
Mi padre no nos dejó
nada! no hubieron casas, ni dinero, ni viajes todo pagado; no hubieron joyas,
ni objetos de valor. Entonces, ¿Cuál fue su herencia? Parados frente a esos 4
objetos, después de haberlo visto partir; así, con la ligereza con la que un
fruto se desprende del árbol al estar maduro; me dí cuenta de lo que dejaba. Mi
padre nos heredó su alma! Su filosofía de que no hay dinero que merezca odiarse
entre hermanos, que el amor es más fuerte que cualquier adversidad, que
confiemos en los milagros cotidianos, que no hay mejor sabor que los triunfos
que se logran con pasión, que mientras menos te aferres a las cosas materiales
de este mudo, más fácil será volar al siguiente.
Hoy en el día del padre,
mi alma lo siente cerca, tengo en cada uno de mis hermanos una parte palpable de él, tengo a mis mejores amigos,
a uno que otro rebelde indomable con quienes comparto mis pasiones y frustraciones,
tengo su amor incondicional que
trasciende en el tiempo.... Viejo, me dejaste la mejor herencia. TE AMO.
viernes, 14 de febrero de 2014
En este día del amor….quiero que me mires a los ojos
La gente suele ser muy
crítica en cuanto mi uso particularmente torpe del teléfono celular, en
ocasiones me han expresado el no entender por qué traigo conmigo un teléfono si
“nunca” les contesto, a lo que he tenido que buscar innumerables excusas para
esconder mi torpeza y olvido de este artefacto. Extrañamente, los días que más
disfruto, son aquellos en los que he olvidado el teléfono en casa.
Durante mi tiempo libre,
me declaro fanática de analizar el comportamiento humano, me pierdo en
conversaciones y escuchando a la gente a mi alrededor, me divierte conocer lo
que les preocupa a mis alumnos a su corta edad, los comentarios de la gente que
conversa junto a mí, las noticias del trabajo de mi esposo al llegar a casa,
las confesiones de mis amigas y principalmente, me gusta mirarlos a los ojos,
porque en ellos encuentro más respuestas de lo que las palabras mismas podrían
decir; es entonces, cuando este artefacto incómodo se vuelve un estorbo, y me
olvido de él.
Escuchaba el otro día a una
joven decir: “cuando quiero que mi madre me escuche, tengo que quitare el
celular de las manos” y a más de un abuelo he escuchado reclamar atención en la
mesa a la hora de la comida cuando es
momento de convivir, y es que nos estamos perdiendo de momentos maravillosos, de
pláticas interesantes, de maravillas naturales por estar absortos en
conversaciones que en muchos casos no llevan a ninguna parte.
Cuando no contesto, no es
que no me interesen sus mensajes, es que le estoy dando mi interés a alguien
que tengo en frente, que respeto su plática, que me interesa. Quizás es que
estoy jugando con mi hijo o bien, atendiendo a un alumno; almorzando con mis amigos y riendo con ellos (
y no riendo con un “ja, ja , ja”), o quizás estoy recordando viejos tiempos con
mi abuela mientras disfrutamos de una botana y de su hermosa terraza, o
planeando la semana con mi madre. Ten la seguridad de que cuando estés frente a
mí, recibirás lo mismo, y recordarás lo bien que se sentía cuando aún la gente
se miraba a los ojos para desearse un buen día, para resolver un problema, para
reír a carcajadas.
Este día del amor solo quiero
que me mires a los ojos.
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